Thursday, May 26, 2011

¡Vivir! de Ayn Rand

Interesante fragmento de la novela corta ¡Vivir! de Ayn Rand.

Capítulo 11 de la novela "¡Vivir!"

N. del T.: Tras una vida entera sumido en la ignorancia colectivista, el protagonista descubre la palabra y el concepto de la individualidad.

Yo soy. Yo pienso. Yo quiero.

Mis manos... mi espíritu... mi cielo... mi bosque... esta tierra mía... ¿Qué debo añadir? Estas son las palabras. Esta es la respuesta.

Estoy aquí de pie, en la cumbre de la montaña. Levanto mi cabeza y extiendo mis brazos. He aquí mi cuerpo y mi espíritu, he aquí el fin de la búsqueda. Deseaba conocer el sentido de las cosas. Yo soy el sentido. Deseaba encontrar un permiso para existir. No necesito permiso alguno para existir; ni que me den el visto bueno para vivir. Yo soy el permiso y el visto bueno.

Son mis ojos los que ven, y la mirada de mis ojos confiere belleza a la tierra. Son mis oídos los que oyen, y la audición de mis oídos da su canción al mundo. Es mi mente la que piensa, y el juicio de mi mente es la única linterna que puede hallar la verdad. Es mi voluntad la que elige, y la elección de mi voluntad es el único edicto que debo respetar.

He conocido muchas palabras, algunas resultaron sabias y otras resultaron falsas, pero sólo tres son sagradas: "¡lo deseo así!"

Cualquiera que sea el camino que yo tome, la estrella que me guía está en mi interior; la estrella que me guía y la brújula que señala el camino. Señalan en una única dirección. Señalan hacía mí.

No sé si esta tierra en la que estoy es el corazón del universo o si no es más que una mota de polvo perdida en la eternidad. Ni lo sé ni me importa. Pues sé qué felicidad puedo alcanzar en esta tierra. Y mi felicidad no requiere un propósito más elevado para ser vindicada. Mi felicidad no es el medio para fin alguno. Ella es el fin. Es su propio objetivo. Es su propia razón de ser.

Tampoco soy yo el medio para que otros lleguen a los fines que anhelan conseguir. No soy una herramienta para que me usen. No son un sirviente de sus necesidades. No soy un vendaje para sus heridas. No soy un cordero a sacrificar en sus altares.

Soy un hombre. Este milagro de mi ser está para que lo posea yo y lo vele yo, y lo guarde yo, y lo use yo, y sea yo quien se arrodille ante él.

No cedo mis tesoros ni los comparto. La fortuna de mi espíritu no está para ser convertida en monedas de cobre y ser esparcida al viento cual limosna para los pobre de espíritu. Yo guardo mis tesoros: mi pensamiento, mi voluntad, mi libertad. Y el mayor de ellos es la libertad.

Nada debo a mis hermanos, ni voy buscando que estén en deuda conmigo. A nadie le pido que viva por mí, ni me ofrezco para vivir por los demás. No anhelo el alma de ningún hombre, ni está mi alma para que la anhelen los demás.

No soy ni amigo ni enemigo de mis hermanos, sino tan sólo lo que cada uno de ellos se merezca. Y para ganarse mi amor, mis hermanos han de hacer más que haber nacido. No otorgo mi amor sin razón alguna, ni al primero que se cruce en mi camino y me lo pida. Honro a los hombres con mi amor. Pero el honor es algo que cada cual ha de ganarse.

Escogeré amigos entre los hombres, pero no esclavos ni amos. Y escogeré sólo a los que me satisfagan, y a ellos les amaré y respetaré, pero no les mandaré ni les obedeceré. Y uniremos nuestras manos cuando queramos, o andaremos solo cuando así nos parezca preferible. Pues en el templo de su espíritu, cada hombre está solo. Que cada hombre guarde su templo intacto e inmaculado. Y entonces, que una sus manos con otros si lo desea, pero sólo más allá de su sagrado umbral.

Pues la palabra "Nosotros" jamás debe pronunciarse, salvo por propia elección y como segundo pensamiento. Esta palabra jamás debe ocupar el primer lugar en el alma del hombre; que sino se convierte en un monstruo, la raíz de todos los males sobe la faz de la tierra, la raíz de la tortura del hombre por parte de los hombres, y de una mentira indecible.

La palabra "nosotros" es como cal que se vierte sobre los hombres, se va depositando y se endurece como una piedra aplastándolo todo bajo su peso. Y lo blanco y lo negro se pierden en su color grisáceo. Es la palabra con la que los depravados roban la virtud a los hombres rectos, con la que los débiles roban el poderío a los fuertes, con la que los necios roban el conocimiento a los sabios.

¿En qué se queda mi alegría si todas las manos, incluso las más inmundas, pueden manosearla? ¿En qué se queda mi sabiduría si hasta los necios pueden mandarme? ¿En qué se queda mi libertad, si todas las criaturas, incluso las más viles e impotentes, son mis amos? ¿En qué se queda mi vida, si he de inclinarme, aceptar y obedecer?

Pero ya no tolero más este credo de corrupción.

He acabado con el monstruo "Nosotros", la palabra de la servidumbre, el saqueo, la miseria, la falsedad y la infamia.

Y ahora veo el rostro del dios, y alzo este dios sobre la tierra, este dios que los hombres han buscado desde que existen, este dios que les dará la alegría, la paz y el orgullo.

Este dios, esta sola palabra:

"Yo".



Traducido por Antonio Mascaró Rotger

Saturday, May 21, 2011

¡Atrévete a ser tú mismo!



Por Yamileth Freethinker



El pensar por mí misma es una habilidad que se cultivé a medida fui creciendo. De pequeña aprendí el hábito de seguir y obedecer ciegamente una figura de autoridad sin tan siquiera cuestionar el razonamiento que otros usaban. Otro error era el repetir inocentemente lo que otras personas siempre han hecho de cierta manera. Con el tiempo comprendí que el hecho que muchas personas crean algo, no lo hace necesariamente cierto.


Los obstáculos más grandes que encontré para desarrollar un pensamiento crítico fueron la conformidad, el temor y la ignorancia. Y aunque sigo siendo ignorante en muchas cosas, ahora aprendo con una mente propia y analítica la cual me permite ser librepensadora.
Para pensar bien se necesita del razonamiento, el cual es un tipo de pensamiento especial que nos permite llegar a una conclusión mediante el cuestionamiento, reflexión y evaluación de una proposición.


A continuación expondré algunas maneras de cómo desarrollar un pensamiento crítico que me han servido muchísimo en lo personal.


1) No tenga miedo de parecer estúpido ante los demás. No tenga miedo de preguntar, cuestionar lo que nunca antes otros de su grupo se han atrevido hacer. Se podría sorprender a usted mismo, y a otros, si se diera la oportunidad de pensar por usted mismo al usar sus propias ideas.
2) Permítase ser usted mismo y pensar independientemente. Si la sociedad, la familia, y la presión de grupo le han hecho creer que debe ser como que ellos quieren que sea, y pensar como ellos piensan, permítase usted liberarse de ese condicionamiento o tabú que le impide ser usted mismo. Recuerde el dicho que si alguien mete la mano al fuego, o se avienta a un precipicio, usted no tiene por qué hacer lo mismo.


3) Si duda de algo, pregunte. No sea tímido ni se quede con la duda. No se conforme con dudar solamente, pregunte, investigue, pida diferentes opiniones y luego analícelas con calma. Tampoco se conforme con respuestas incompletas o inválidas que no le hagan sentido. Haga sus propias conclusiones.


4) Cuestione la autoridad, no se deje intimidar y manipular, ni ponga su propia experiencia por debajo de dicha autoridad. Si le dicen que la luna es cuadrada no por eso va a creerles, ya que en su propia experiencia ha visto que la luna no es así. Si le hacen creer que hay demonios y ángeles y todo tipo de elementos sobrenaturales, ¿qué le dice su experiencia en la realidad cotidiana?

5) Trate de entender a las demás personas. Por ejemplo, si le ordenan que haga algo que solo es de beneficio para esa persona o institución, no dude en cuestionarlo. Pregúntese qué motiva a esta persona a influenciarle de esa manera. ¿Qué quieren de usted? No se sienta en la obligación de seguir las multitudes. Su deber moral es primeramente para con usted mismo, su integridad, honestidad intelectual y autocontrol de sí mismo.


6) Confíe en sus propios pensamientos. Si algo le da la sensación que no está bien, es muy probable que algo esté mal con lo que le han hecho creer. Trate de despejar esa duda y no subestime su propia lógica. Investigue, comience de cero y no dé por hecho todo lo que los demás piensan aunque sean la mayoría. El sometimiento y la fe ciega van en contra de la razón.

7) Mantenga la calma. La calma le ayuda a mantenerse en control de sí mismo y a permanecer objetivo para poder pensar con claridad, pensar racionalmente y elegir libre de presiones externa y emociones. Cuando uno se encuentra en una discusión o debate acalorado y pierde la calma, también disminuye su capacidad de pensar racionalmente. Los pensamientos se mantienen objetivos si se razona tranquilamente con una mente fría.



8) Reúna las evidencias antes de hacer una conclusión. Pregúntese si ya tiene todos los datos y evidencias que necesita. Si hay espacios en blanco que llenar aun, evite hacer conclusiones precipitadas. El que usted ignore algo no quiere decir que la respuesta de su vecino es la correcta solo porque no hay otra alternativa evidente. Siga investigando.


9) Vea las cosas desde diferentes perspectivas. Si usted está tratando de resolver un problema, trate de verlo de diferentes maneras. Si de una forma no funciona, busque otra. Evalúe diferentes perspectivas, por ejemplo, piense en alguien que creció en Afganistán, qué piensa esta persona respecto a una idea igual que uno que creció en Estados Unidos u otro país? ¿Qué tal que usted hubiese nacido en Afganistán, como pensaría respecto a la misma idea y por qué?



10) Cultive la empatía. Es más fácil entender a las personas cuando usted trata de entender las situaciones que rodean a éstas, tales como las influencias culturales, educación, adoctrinamiento religioso, experiencias traumáticas, temores y otros problemas emocionales, etc. Trate de ponerse en los zapatos del otro para entender su opinión. También es muy importante tratar de entender como el otro lo mira a usted tomando en cuenta lo que la otra persona piensa.


11) Sea valiente. A veces se necesita mucho coraje para decir con firmeza "No estoy de acuerdo contigo," pero usted debe ser bondadoso con usted mismo y no rendirse solo por no enfrentar las situaciones que se le presentan. Toma mucho tiempo y esfuerzo pensar independientemente, pero entre menos lo ponga en práctica más tiempo le va tomar habituarse a ser usted mismo.

12) Cuestione las evidencias. El mundo está lleno de personas que quieren hacerle creer las cosas que les convienen. Desde quererle convencer de comprar una crema antiarrugas, un parche reductor de grasa, amuletos, anillos de su signo zodiacal, un casco anti-extraterrestres, pasajes al paraíso en oferta, y hasta convencerle de que hay remedios mágicos alternativos a la medicina, y por supuesto, cobrarle por ello. No se permita que lo engañen, ni lo utilicen descaradamente.

Tuesday, May 3, 2011

Ricky Gervais: Por Qué Soy Ateo

Traducido por Daniel Barona Narváez. (ver el original en Inglés)

¿Por qué no crees en Dios? Me hacen esta pregunta todo el tiempo y siempre trato de dar una respuesta sensible y razonada. Esto es usualmente incómodo, una pérdida de tiempo, e inútil. Las personas que creen en Dios no necesitan pruebas de su existencia, y ciertamente no desean evidencias de lo contrario. Son felices con sus creencias. Incluso dicen cosas como “es verdad para mí” o “eso es fe”. Aún así doy mi respuesta lógica porque siento que no ser honesto sería denigrante y maleducado. Es irónico, entonces que el hecho de que “no creo en Dios porque no hay evidencia científica en lo absoluto para su existencia, y por lo que sé, la definición misma es una imposibilidad en este universo conocido”, sea al mismo tiempo algo denigrante y maleducado.


La arrogancia es otra acusación, lo cual parece particularmente injusto. La ciencia busca la verdad, y no discrimina. Para bien o para mal, descubre cómo son las cosas. La ciencia es humilde. Sabe lo que sabe, y sabe qué es lo que no sabe. Basa sus conclusiones y creencias en evidencia sólida –evidencia que es constantemente actualizada y mejorada. No se ofende cuando nuevos hechos salen a la luz. Abraza al cuerpo de conocimiento. No se sostiene en prácticas medievales porque ellas son tradición. Si lo hubiera hecho, no podrían utilizar la penicilina, tendrías que hacer un agujero a través de tus pantalones y rezar. Cualquier cosa que “creas” no es tan efectiva como la medicina. De nuevo puedes decir “esto funciona para mi”, pero también los placebos. Mi punto es que digo que Dios no existe. No digo que la fe no existe, sé que la fe existe; la veo todo el tiempo. Pero creer en algo no lo hace verdadero. Esperando que algo sea verdad no lo convierte en verdad. La existencia de Dios no es subjetiva: el existe o él no existe. No es una cuestión de opinión. Tú puedes tener tus propias opiniones, pero no puedes tener tus propios hechos.


¿Por qué no creo en Dios? No, no, no. ¿Por qué TÚ crees en Dios? Seguramente la carga de la prueba cae sobre el creyente. Ustedes empezaron esto. Si yo vengo y te digo “¿por qué no crees que yo pueda volar?” tu dirías, “¿por qué debería hacerlo?”. Yo respondería “porque es una cuestión de fe”. Y si yo luego dijera “Prueba que no puedo volar. Prueba que no puedo volar… ¿ves?, ¿ves? No puedes probarlo, ¿o sí?”, probablemente te irías caminando o llamarías a seguridad, o me arrojarías a través de la ventana gritando “vuela entonces lunático”.
Este es, por supuesto, un tema de espiritualidad, la religión es un tema diferente. Como ateo, no veo nada de “malo” en creer en un dios. No pienso que exista un dios, pero la creencia en él no hace daño. Si te ayuda de algún modo, entonces está bien por mí. Es cuando las creencias empiezan a infringir los derechos de otras personas lo que me preocupa. Nunca negaré tu derecho a creer en un dios, pero sí me preocuparé de que no maten gente que cree en un dios diferente, por ejemplo; o que apedreen a alguien hasta la muerte porque tu libro sagrado dice que su sexualidad es inmoral. Es extraño que alguien que cree que un ser todopoderoso y omnisapiente responsable por todo lo que pasa, querría también juzgar y castigar a la gente por lo que es. De lo que puedo ver, el peor tipo de persona que puedes ser es un ateo. Los primeros cuatro mandamientos inciden sobre este punto. “Hay un Dios, yo soy Él, nadie más lo es, ustedes no son tan buenos y no lo olviden”. (“No matar” no se menciona hasta el punto número seis).



Cuando me veo confrontado con alguien al que le desagrada mi carencia de fe religiosa, simplemente digo “es la manera en la que Dios me hizo”.


¿Pero realmente de qué son acusados los ateos?



La definición de diccionario de Dios es “un creador y supervisor sobrenatural del universo”. Incluidos en esta definición están todas las deidades, diosas, y seres sobrenaturales. Desde los inicios de la historia registrada, la cual está definida por la invención de la escritura por los Sumerios alrededor de 6000 años atrás, los historiadores han catalogado más de 3700 entes sobrenaturales, de los cuales 2870 pueden ser considerados deidades.



Así que la próxima vez que alguien me diga que cree en Dios, diré “¿En cuál? ¿Zeus?, ¿Hades?, ¿Júpiter?, ¿Marte?, ¿Odín?, ¿Thor?, ¿Krishna?, ¿Vishnu?, ¿Rá?...”. Y si dice “Sólo Dios. Yo solo creo en el único Dios”, señalaré que es casi tan ateo como yo. Yo no creo en 2870 dioses, mientras que él no cree en 2869.


Yo alguna vez creí en Dios. Me refiero al Dios cristiano. Yo amé a Jesús; él era mi héroe. Más que las estrellas de pop, más que los futbolistas, más que Dios. Dios por definición era omnipotente y perfecto. Jesús era un hombre, y tuvo que luchar en ello. Tuvo tentaciones pero venció al pecado; tuvo integridad y coraje. Pero era mi héroe porque era bueno. Y era bueno con cualquiera. Él nunca presionó ni fue tirano ni cruel con sus coetáneos. No le importaba quién fueras. Él te amaba. ¡Qué tipo!, yo quería ser como él.


Un día, cuando tenía unos 8 años de edad, estaba dibujando la crucifixión como parte de mi tarea de estudio de la Biblia. También amaba el arte, y la naturaleza. Amaba cómo Dios había hecho a todos los animales; eran casi perfectos. Incondicionalmente bellos. Era un mundo maravilloso.


Yo viví en un área urbana de clase trabajadora muy pobre llamada Reading, a unas 40 millas al oeste de Londres. Mi padre era un jornalero y mi mamá ama de casa. Nunca me avergoncé de la pobreza; era casi noble. Incluso, todos los que yo conocía estaban en la misma situación, y yo tenía todo lo que necesitaba. La escuela era gratis, mi ropa era barata y siempre limpia; y mamá estaba siempre cocinando. Ella estaba cocinando el día que yo dibujaba la crucifixión.
Yo estaba sentado en la mesa de la cocina cuando mi hermano llegó a casa. El era 11 años mayor que yo, así que tendría unos 19. Era tan listo como cualquiera que yo conocía, pero también era molesto. Siempre contestaba todo y se metía en problemas. Yo era un niño bueno; iba a la Iglesia y creía en Dios – que alivio para una madre de clase trabajadora. Verán, al crecer en donde yo viví, las mamás no aspiraban a algo tan alto como para querer que sus hijos fueran doctores; simplemente esperaban que sus hijos no vayan a la cárcel. Háganlos crecer creyendo en Dios y serán buenos y respetuosos de la ley. Es un sistema perfecto. Bueno, casi. 75% de los Americanos son cristianos temerosos de Dios; 75% de los prisioneros son cristianos temerosos de Dios. 10% de los Americanos son ateos; 0.2% de los prisioneros son ateos.


En fin, ahí estaba yo dibujando muy feliz a mi héroe, cuando mi hermano mayor Bob preguntó “¿por qué crees en Dios?”. Una simple pregunta, pero mi mamá entró en pánico. “Bob”, dijo ella en un tono que yo sabía que significaba “cállate”. ¿Por qué era eso algo malo para preguntar? Si había un Dios y mi fe era fuerte, no importaba lo que dijera la gente.


¡Un momento! Dios no existe. Él lo sabe y ella lo sabe en su interior. Era tan simple como eso. Empecé a pensar acerca de ello y haciéndome más preguntas, y después de una hora, era un ateo.


Wow, Dios no existe. Si mamá me había mentido acerca de Dios, ¿también lo había hecho con Santa? Sí, por supuesto, ¿pero a quién le importa? Los regalos seguían viniendo, así como los regalos de mi recién descubierto ateísmo. Los regalos de la verdad, la ciencia, y la naturaleza. La verdadera belleza de este mundo. Aprendí de evolución – una teoría tan simple que solo el más grande genio de Inglaterra había dado con ella. La evolución de las plantas, los animales, y nosotros – con imaginación, libre albedrío, amor y humor. Nunca más necesité una razón para mi existencia, solo una razón para vivir. Y la imaginación, el libre albedrío, el amor, el humor, la diversión, la música, los deportes, la cerveza y la pizza son todas muy buenas razones para vivir.
Pero vivir una vida honesta – para ello tu necesitas la verdad. Esa fue la otra cuestión que aprendí ese día: que la verdad, aunque chocante e incómoda, al final lleva a la liberación y a la dignidad.


Así que, qué significa realmente la pregunta “¿por qué no crees en Dios?”. Yo creo que cuando alguien pregunta eso, en verdad están cuestionando sus propias creencias. En cierto sentido, ellos preguntan “¿qué te hace tan especial?”, “¿cómo es que no te lavaron el cerebro como al resto de nosotros?”, “¿cómo te atreves a decir que soy un tonto y que no iré al cielo?”. Seamos honestos, si una sola persona creyera en Dios, sería considerada algo extraña. Pero como es una visión muy popular, es aceptada. ¿Y por qué es una visión tan popular? Es obvio, es una proposición atractiva. Cree en mí y vivirás por siempre. De nuevo, si fuera solo materia de espiritualidad estaría bien. “Haz a los otros…” es una buena regla. Yo vivo según ella. Perdonar es probablemente la mayor virtud que existe. Pero eso es exactamente lo que es: una virtud. No solo una virtud cristiana. Nadie es dueño de la capacidad de ser bueno. Yo soy bueno, solo que no creo que vaya a ser recompensado por ello en el cielo. Mi recompensa es aquí y ahora. Es saber que trato de hacer lo correcto; que vivo una vida buena. Y ahí es donde la espiritualidad realmente pierde su camino: cuando se convierte en una herramienta para golpear a la gente. “Haz esto o te quemarás en el infierno”. No te quemarás en el infierno, pero sé bueno de todos modos.

Monday, May 2, 2011

¿De Qué Tienes Miedo?

Autor: Aida-Coach de la Profesional

¿Cuánto tiempo llevas posponiendo algo porque tienes miedo? A lo mejor tu trabajo no te gusta y querrías un puesto de mayor responsabilidad o cambiar de trayectoria profesional, o empezar tu propio negocio. Puede que quieras cambiar otro tipo de situación no relacionada con tu trabajo, pero no te atreves, te da miedo, ¿verdad? Así que te pones todo tipo de excusas para posponer lo que quieres o, simplemente, para no hacerlo.

Todos tenemos excusas y miedos a los que, a veces, permitimos jugar un papel importante en nuestra vida. Los conocidos "Sí, pero...soy muy joven, muy mayor, no tengo suficiente experiencia, es demasiado tarde, cómo voy a cambiar de idea ahora, no voy a tirar por la borda todos los años de estudio..." Puedes encontrar todas las excusas que quieras. Excusas que te facilitan no tener que abandonar lo conocido, no tener que probar nada nuevo, pero que suponen un obstáculo a la hora de conseguir tus objetivos y sueños.

Si el trabajo que haces no es lo que quieres, eso significa que pasas al menos ocho horas al día haciendo algo que no te gusta, en un sitio que no te gusta y sintiéndote culpable porque te gustaría estar haciendo otra cosa y no das lo mejor de ti misma. Y si hablamos de otros aspectos de tu vida igual, te pasas sufriendo la mayor parte del tiempo. ¿No te parece que ya es suficiente?

Si realmente quieres hacer algo al respecto, es hora de dejar de quejarse y de ponerse manos a la obra. Por supuesto es mas fácil decirlo que hacerlo, pero tu desafío está en saber encontrar la oportunidad en estas circunstancias. Al final, las excusas no son más que miedo y el primer paso a dar es identificar qué es lo que verdaderamente te asusta. Estos son los miedos mas comunes:

  • Miedo a los cambios. A casi nadie le gustan los cambios y mucha gente prefiere olvidarse de lo que realmente quiere antes que enfrentarse a cualquier tipo de cambio. Sin embargo, los cambios no tienen por que ser para mal, al contrario, te pueden traer muchas cosas buenas (seguro que te acuerdas de alguna ocasión en la que un cambio fue para bien). Por otro lado, los seres humanos nos adaptamos a prácticamente todo y es algo a tener siempre en mente, que nos adaptamos a las cosas nuevas y empezamos a considerarlas normales en poco tiempo (y te lo dice alguien que ha cambiado de ciudad, de país, y de carrera).

  • Miedo a lo desconocido. A veces es difícil enfrentarse a lo desconocido, con el resultado de que prefieres quedarte como estás, aunque no seas feliz. Es a lo que estás acostumbrada, lo que conoces, lo que puedes manejar y eso es más fácil que atreverse a dar el salto a lo desconocido. Pero piensa, ¿te va a llevar a algún sitio quedarte ahí sin hacer nada?

  • Miedo a cometer errores. Todos cometemos errores, somos seres humanos. Lo errores nos enseñan muchas cosas y al contrario de lo que piensas, lo malo no es cometer un error, sino lo que haces para remediarlo (si es que es necesario remediarlo). Así que no te preocupes tanto por cometer errores, que para casi todo hay solución y que a base de errores se aprende; por no mencionar las cosas que se han descubierto por error (por ejemplo la penicilina).


  • Miedo al éxito. Mucha gente teme las supuestas consecuencias negativas del éxito, los sacrificios que en teoría te va a conllevar. Te convertirás en alguien egoísta, materialista, esnob...No tendrás tiempo para tus seres queridos, y mucho menos para ti misma. Pero sabes qué, tu tienes mucho más control sobre tu vida del que quieres admitir. Puedes decidir cuáles son tus prioridades y ponerlas en primer lugar. Además, el éxito y el dinero no te van a convertir en una mala persona si nunca lo has sido. Una vez oí que el dinero te hace más de lo que ya eres. Así que si eres una buena persona y te gusta ayudar a los demás, tener mas dinero hará que puedas ayudar incluso más.


  • Miedo a tomar una decisión equivocada. Para muchas de vosotras tomar decisiones es un castigo. Quieres estar segura de que sea la decisión correcta, la mejor. No quieres cometer un error del que te arrepientas toda la vida, ¿verdad? Te equivocas, no necesitas la decisión perfecta, sino una lo suficientemente buena, que se ajuste a tus valores y necesidades. Además, la mayor parte de las decisiones (sobre todo las relacionadas con tu carrera profesional) no son de por vida; en la mayoría de los casos puedes cambiar de opinión. Y como mencioné antes, lo que realmente importa es lo que hagas con las consecuencias de tus decisiones.


  • Miedo al fracaso. ¿Y qué pasa si fracasas? Aprenderás la lección y no cometerás los mismos errores la siguiente vez. Hasta los personas con más éxito han fracasado alguna vez. Así es la vida. Así que simplemente ten en cuenta que el fracaso no es malo, es un paso mas hacia el éxito.


  • Miedo a no estar a la altura. Te asustan la alta responsabilidad, las expectativas, no ser capaz de hacerlo tan bien como deberías, no triunfar en todo lo que hagas. Si has sido elegida para un puesto de responsabilidad es porque te lo mereces, porque vales para ello. ¿O tú crees que te lo habrían ofrecido si no fueras capaz de hacerlo?



Todo el mundo ha tenido miedo en uno u otro momento de su vida y es normal. Lo que es importante es identificar claramente cual es tu principal miedo, para que puedas racionalizarlo y descubrir cómo puedes sentirte mejor. Por ejemplo, si tienes miedo al fracaso tener un plan b te hará sentir más segura.

Por otro lado, ¿qué es lo peor que puede pasar? Considera estas preguntas: "¿Qué pasaria si...?" Y entonces, ¿qué?...Y ¿qué? Por ejemplo, ¿qué es lo peor que podría pasar si no fueras lo suficientemente buena para el trabajo? Me despedirían. ¿Y que pasaría si te despidieran? Me sentiría fatal, pero supongo que encontraría otro trabajo. ¿Y que? Supongo que no pasaría nada, sobreviviría.

En la mayoría de los casos, ese final tan temido no sería tan malo como esperas y desde luego sobrevivirías. Si tienes claro qué es lo que quieres conseguir y tienes una estrategia con objetivos realistas, serás capaz de, paso a paso, seguir adelante a pesar del miedo. Ni siquiera tienes que superar los miedos, no tienes que vencerlos; solo tienes que seguir adelante a pesar de ellos.

No dejes que tus excusas y miedo te hagan conformarte con menos de lo que quieres o, peor, con algo que ni siquiera quieres. Tienes derecho a disfrutar de tu trabajo y de todas las áreas de tu vida.
¿Y tú de qué tienes miedo?



http://www.articuloz.com/coaching-articulos/de-que-tienes-miedo-4539026.html